Alergias de estación

La primavera es una de las épocas en las que las enfermedades alérgicas se hacen sentir más.
En este informe especial, te contamos cómo prevenirlas y tratarlas en chicos y durante el embarazo.

La alergia es una afección causada por mecanismos de hipersensibilidad que se produce cuando el organismo se encuentra con estímulos o agentes que, por otra parte, son inocuos para quienes no tienen alergia como, por ejemplo, el polen. Las reacciones se manifiestan clínicamente de forma variada y diferente no sólo de persona a persona sino también en las distintas etapas de la vida de una misma persona.
Durante la primavera, las consultas por alergias aumentan y uno de los principales factores desencadenantes es la presencia de pólenes de árboles desde fines de agosto y sobre todo en septiembre y una concentración elevada de polen de gramíneas (diferentes tipos de pasto) en octubre y noviembre.
Muchas personas tienen síntomas durante todo el año, otras padecen ¨alergia estacional¨, la cual debe ser evaluada y tratada por un profesional.

Cuidados en la embarazada
Teniendo en cuenta que durante el embarazo hay medicamentos que no se pueden tomar, en el caso de la alergia lo mejor es tener cuidados relacionados con la prevención, es decir, no estar en contacto con el agente alergénico.
Hay mujeres cuya alergia empeora marcadamente durante el embarazo pero también las hay donde tanto la alergia como el asma disminuyen notablemente. En general, las mujeres que han tenido una mejoría durante el embarazo, han seguido así en embarazos siguientes y las que tienden a empeorar suelen tender a repetir esta situación en embarazos posteriores. Pero con ese antecedente, se debe maximizar todas las medidas de control antes de un nuevo embarazo.
Las alergias estacionales son un problema durante el embarazo ya que muchas de las medicaciones que habitualmente se usan para controlar el problema no están lo suficientemente estudiadas para asegurar taxativamente su inocuidad en los primeros meses de la gestación. Las embarazadas en general pueden continuar sin riesgo con las dosis programadas de inmunoterapia y deben tener un esquema de tratamiento especial y personalizado acordado con su obstetra y su alergista.
En el caso de las rinitis alérgicas, por ejemplo, si son severas se pueden tratar con algunos antihistamínicos de última generación o esteroides intranasales en dosis bajas que han demostrado que -aún en condiciones de embarazo- en dosis mínimas necesarias son seguros.
En cuanto a los tratamientos con inmunoterapia con alérgenos no se deben iniciar durante el embarazo pero pueden mantenerse sin ningún riesgo si la paciente los venía recibiendo desde tiempo antes y ha tenido una mejoría evidente.

Tips importantes
Teniendo en cuenta que durante el embarazo la mujer respira por dos, y es necesaria una adecuada oxigenación para el bienestar del bebé, se recomienda:
*Tener una alimentación regulada (porque el aumento exagerado de peso que afecta a cualquier embarazada, va a afectar más a una mujer que además tiene asma).
* Mantener las pautas de ejercicio habitual que los obstetras recomiendan en cualquier embarazada.
*En el caso de embarazos planificados, se debe tener bien establecido el diagnóstico de alergia, qué cosas la producen, qué hay que evitar y también si existe asma, tenerla bien controlada antes de la concepción.
*Si la persona ha tenido síntomas de alergia, inclusive rinitis alérgica y alguna que otra vez ha sentido dificultad respiratoria, es prudente que se haga un examen funcional respiratorio y tenga una entrevista para ver si tiene o no tiene asma.
* Si una mujer embarazada tiene alergia, y no sabe a qué, puede recurrir a pruebas a partir de la extracción de sangre. Pero realmente, salvo cuestiones muy excepcionales, no es recomendable que se hagan pruebas directamente sobre la madre, los famosos “tests cutáneos de alergia” porque aunque es excepcional a veces surgen reacciones alérgicas producidas a consecuencias del mismo.

El caso de los niños
– En cuanto a los chicos, ¿Cuándo nos damos cuenta que son alérgicos?
– Para que una enfermedad alérgica se manifieste, se requiere que exista una sensibilización previa, lo que implica que debió haber un contacto anterior con la sustancia (alérgeno) durante el cual el niño, si bien se volvió alérgico, inicialmente no tuvo síntomas. Éstos aparecen ante una nueva exposición, o cuando persiste la exposición inicial.
Ante un cuadro leve, hay que consultar al pediatra. En caso de que el cuadro sea severo o prolongado en el tiempo, se debe discutir con el pediatra de cabecera la interconsulta con un especialista en alergia infantil.
Los padres que tuvieron o tienen alguna afección de este tipo suelen darse cuenta rápido. En cambio, si una mamá nunca tuvo alergia, puede suceder que su pequeño tenga síntomas que ella no puede interpretar, por eso es imprescindible la consulta médica precoz ante cualquier situación que genere dudas, porque el pediatra podrá ayudar a la mamá a darse cuenta si se trata de una alergia o no.

Dudas frecuentes
– ¿A qué edad se detectan en general las alergias?
Las enfermedades alérgicas aparecen muchas veces siguiendo una secuencia en la cual en primer lugar aparecen las alergias alimentarias. Las más frecuentes son causadas por alergia a proteínas de leche de vaca o de la clara del huevo, y pueden manifestarse como afecciones digestivas, por ejemplo enteritis, esofagitis, diarreas, irritabilidad o cólicos. También pueden manifestarse como afecciones cutáneas, tales como eccemas o urticarias. Tiempo después, alrededor de los 2 años, se consolidan las alergias a aero alérgenos (ácaros o epitelios de animales, hongos o pólenes) y aumentan los casos de asma y rinitis alérgicas.
– ¿Cómo es el estudio que se realiza para descubrirlo?
En los casos persistentes es necesario hacer un diagnóstico etiológico, realizar los test cutáneos para identificar el alérgeno al cual está sensibilizado el paciente e indicar tratamientos farmacológicos y no farmacológicos.
– ¿Qué medicamentos se usan en niños?
Los tratamientos de alergia en los chicos siempre involucran intentar un diagnostico etiológico preciso – detectar la causa de la enfermedad alérgica – educar al paciente y su familia acerca de esto y de cómo manejar las situaciones. Muchas veces se deben usar algún tipo de medicación de las cuales existen fármacos muy efectivos e inofensivos. También se puede, en muchos casos, considerar nuevas formas de inmunoterapia específica. En el caso de ser alérgicos a agentes evitables se intentara que no se expongan pero en modo alguno se busca aislar al niño. De hecho, el objetivo final de cualquier tratamiento de alergia es permitir que el paciente lleve una vida normal, social, escolar y deportiva sin diferencias con lo que pueden hacer otros niños.

Síntomas a tener en cuenta
Hay que prestar atención a:
*Estornudos.
*Secreción nasal.
*Congestión nasal (el síntoma que más molesta al paciente y afecta su calidad de vida).
*Prurito nasal.
*Ojos rojos, prurito ocular, lagrimeo, fotofobia.
*Trastornos en el sueño y por ende, reducción del rendimiento y falta de concentración.

Textos: Gabriela Arias
Asesoramiento: Jorge Máspero, especialista en Alergia e Inmunología y director de la Fundación CIDEA (Centro de Investigación de Enfermedades Alérgicas y Respiratorias). M.N. 67994.

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