Nombres de mujer de origen griego

El griego antiguo pertenece a la rama de las lenguas indoeuropeas. Aunque actualmente solo se habla en Grecia, la civilización griega tuvo mucha influencia, sobre todo en el Imperio Romano, extendiéndose por toda Europa con la expansión de los romanos, por lo que muchos nombres romanos tienen un origen griego.
Si buscás ponerle a tu hija un nombre original relacionado con esta cultura, te acercamos algunas sugerencias:
Amalia: del griego amalós, que significa tierno, débil. Variantes: Amalya, Amela.
Arianna: Proviene del griego Ari-agné, “muy santa” o también de Ari-adnos, “muy indómita”. Arianna era una adolescente esclava del Asia Menor, santa Ariadna se convirtió al cristianismo y defendió valerosamente ante el Tribunal sus nuevas creencias, lo que le abrió de par en par las puertas de la gloria. Variante: Ariadna, Ariana.
Cíntia: es un gentilicio de Kynthos, famoso monte de Delos. Cintia era amante de Propercio. Éste le llamó Cíntia en sus elegías, por el nombre del monte Cynthos en Delos, donde nació Apolo.
Chloe: significa florecer. Variantes: Khloe, Kloe, Clo, Cloe, Cloey, Khloey. Este nombre aparece en la Biblia y en literatura, por ejemplo en el soneto de Dafne y Chloe de Ravel.
Helena: Ha sido uno de los nombres de este origen más utilizados históricamente. Quiere decir “antorcha”. Es la brillante y resplandeciente, proviene de la raiz indoeuropea suel, “arder”. Variante: Helene, Helen.
Katja: significa la que es de raza pura. Variantes: Katy, Catalina, Caterina, Catarina, Catherine, Katia
Keyla: es un nombre de origen griego que significa “bella”. También es una variante del árabe Kayla, y significa “lo más alto que puede llegar Dios”.
Melany: variante del griego Melanie quiere decir de piel oscura. Variantes: Melannie, Melanny.
Neréa: es la forma femenina de Nereo. La etimología de este nombre no es clara; se le intenta emparentar con el griego náo, “fluir, nadar, navegar” ya que Nereo es el dios marino griego.
Zoé: quiere decir “vida”. Es la persona vital, alegre, excitada y activa. Su origen etimológico anterior apunta al concepto de “nacer, dar vida”. Los judíos alejandrinos tradujeron Zoé como Eva.

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